sábado, 8 de septiembre de 2007

Volver a los 107...


Tenía 16 años y mi única intención era posicionar a la tercera edad como una tribu urbana. Los “Punk”, los “Góticos’’ y los “Raperos’’ no eran mi opción. Yo necesitaba algo más alternativo y acorde a mis múltiples enfermedades (triple escoliosis, asma y calvicie). Compré zapatos en vez de zapatillas, usé camisa y corbata los fines de semana y comencé a insultar de forma tan compleja que mis enemigos creían que estaba pidiéndoles matrimonio. Era un “viejo chico” como diría Andrés Salivar deprimido frente al espejo. Un desagradable anciano adolescente, lleno de prejuicios. Siempre agotado y con maletín, desvariaba sobre el comunismo internacional, mientras mis compañeros jugaban fútbol y se masturbaban simultáneamente. Vivía como un abuelo, con una actitud sabihonda y terminal, anunciando que el pasado era infinitamente mejor, lleno de nostalgia de lo que había sucedido a mis 3 años de edad. Era mi escapatoria, para no sentirme parte de la estupidez que medianticamente acarrea ser joven y que en esa época –los años dorados de Metano. Era aun más estigmatizante. Aun así, cuando comencé a encontrar interesante el “Que Pasa”, note que había llegado demasiado lejos. Debía detenerme o seria imposible conseguir una novia sin demencia senil, compraría revistas de puzzles y comería todos mis alimentos hechos papilla. Por lo mismo a los 17 intente olvidar la idea e intente ser un adolescente común, lleno de ganas de quemar un auto y violar una monja. No fue fácil el salto generacional. Nada funcionaba y fui un pésimo “Teenager”. Mis actitudes rebeldes sonaban falsas y mis “cachái”, “bacán” y “tela”, eran sumamente sobreactuados. Aun así, con los años y gracias a amigos delincuentes, rejuvenecí. La operación fue un éxito y termine siendo promedio.

Hecho que resulta alentador, ya que a los 18 me hubiese transformado en un anciano decrepito, los cuales también tienen sus tribus urbanas de geriátrico. Está aquellos que sonríen como si fueran parte del comercial de la Ficha CAS, pero hacen desagradables sonidos, escupen y no retienen ningún tipo de líquidos. Cualquiera escaparía de sus abrazos y están llenos de cariño que nadie desea recibir. Muchos de ellos son de esos los que debes evitar cualquier tipo de con contacto visual. El metro, un ascensor o la micro, es el lugar indicado para comenzar sus conversaciones respecto a como era Santiago antes de la llegada de Cristo.

Su intención: tener un dialogo a cualquier costo. La anciana, que comienza a hablarte de sus hijos, compararlos contigo y luego intenta adoptable. Pero también están los viejos estandartes militares, hoy retirados que cuentan sus andanzas en guerras con países imaginarios, que son solo versiones alteradas del guión de “Pearl Harbor”. Aun así, los más detestables de todos, usan ropa apretada y no asumen que a su edad su deber es vegetar. Lo único que conseguirán así es entrar trotando a su propio ataúd.

De alguna forma, hay que detenerlos. Yo vivía en Puente Alto, y ahora habito en Providencia, donde la Tercera Edad impuso el Tecer Reich. Para llegar a anciano en Puente, había que evitar las balas, acá simplemente no hay que comprar en Unimarc. Por ello acá los casi-muertos son tantos, que son la ley. Y la imponen con balas. Mi primer día en el barrio, ambos vecinos dispararon al aire porque había un borracho divirtiendose, en la calle. Llame a carabineros, quienes llegaron a felicitar a las tatas por su violencia. En su mente sentil, estar amargados es el status quo. Extrañan el golpe militar, y ante cualquier problema casero, piden que el cadáver de Pinochet se tome el gobierno. Estar al borde de la muerte, no debe ser facil y por lo mismo el pasada –por terrible que fuese- debe parecerles maravilloso.

Habra que entenderlos. El tiempo avanza y tal como todos ellos, mi generación pasará de hacer en nada todo el dia y estar conectados a Internet, a hacer nada en todo el dia y estar conectados a un respirador. Cientos de parejas de ancianos tendran nietos y al escuchar temas como “La Gasolina” reclamaran: “eso era musica, no esa basura que escuchan ahora” o von el “Perreo Chacalonero” diran “con este tema fornique a tu abuela”. Habra fiestas Kitsh donde se recordara a Javiera Mena y Gepe, con un decadente Ignacio Franzani como conductor y todos iremos. Los álbumes familiares seran reemplazados por Flickr, las abuelas tendran Fotolog, donde saldran con camara en mano mirando el horizonte, los emoticons empezaran a arrugarse y comenzaran a morir tus contactos de MSN. Y asi es como finalmente, todos terminaremos “Sin Conexión”.

*Fabrizio Copano, comediante y guionista.

Tiene 18 años.

3 comentarios:

Marcela San Martín dijo...

stas estan pubicadas en su blog :s

kokol dijo...

ooo
snuevo lo ame aunk lo havia visto en su flog

xD


iaps o m eszo

sigue subiendo cosas del fabri

q lo amo i agrega

mi flog





http://www.fotolog.com/kokol_kk
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Anónimo dijo...

buena la nota
falta la "D" a Saldivar

paz!